El fantasma del miedo al migrante agita la frontera sur de México

Las organizaciones de derechos humanos denuncian que los gobiernos locales están buscando un chivo expiatorio con réditos electorales. Las solicitudes de asilo se han disparado un 1000% en tres años

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“La xenofobia —constata un reciente informe del Think Tank Crisis Group — está creciendo por los estados del sur ante la llegada de ciudadanos centroamericanos que, huyendo de la violencia en sus países, cada vez más solicitan asilo político y no están siendo debidamente atendidos”. La frontera, de Tapachula a Tenosique, se ha convertido en un cuello de botella de 1.150 kilómetros.
El acelerón de las solicitudes de asilo —1000% en tres años— tiene mucho que ver con el endurecimiento de los controles en EE UU. Pero México, pese a las criticas de Trump, tampoco ha aflojado la mano. El Plan Frontera Sur,firmado en 2014, ha solidificado la colaboración entre ambos países con una fuerte inversión económica, tecnológica y presencia estadounidense.
Varios analistas hablan incluso de una externalización de la frontera de EE UU al sur de México. De las 14.500 solicitudes de refugiados —tres cuartas partes, de El Salvador, Honduras y Guatemala— registradas en 2017, solo han aceptado el 13%. Desde hace tres años, México detiene y deporta más que Trump.
En Tapachula, el gran nodo del aparato migratorio mexicano, con el centro de detención más grande de Latinoamérica, uno de los dos albergues para migrantes tiene solamente ocupadas 20 de las 180 camas. “Es por seguridad, porque ya no es como antes, ahora viene gente muy maleada y no la aceptamos”, apunta el encargado Jordán Matus.

Extraído de: El país

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